Asegurar una obra de arte
Por Isabel Niño
Leí a mediados de agosto que la Guardia Civil había recuperado varios mapas y tratados cartográficos de los siglos XVI y XVII de gran valor histórico sustraídos en varias bibliotecas españolas. El modus operandi del detenido consistía en mutilar las hojas de los libros utilizando para ello cuters que camuflaba entre sus objetos personales. Y, posteriormente, sacaba los documentos de las bibliotecas en dobles fondos artesanales que él mismo confeccionaba.
Resultaría iluso e incluso de toque romántico pensar que ese ladrón robaba los valiosos documentos para su estudio y deleite personal.
Ante tal evidencia clara de que en el mundo del arte la delincuencia se mueve por suculentas sumas de dinero deberíamos reflexionar sobre la conveniencia de poner a salvo nuestra obra de arte o si más no su valor.
Una buena forma de proteger una obra en un domicilio particular sería tener una puerta blindada y una alarma conectada a central. Sin embargo, como de una cosa sí estoy convencida es que nunca se debe subestimar al ladrón que a media noche entra en nuestra casa para llevarse ese maravilloso cuadro colgado en el salón, mejor contar con asegurar el valor de la obra mediante una póliza de seguro.