EXPORTACIÓN ILEGAL
Por Isabel Niño
“Estoy en shock” declaró hace un par de días Philippe de Montebello, director del Museo Metropolitan, al saber de la actual investigación contra Michael Padgett, responsable de antigüedades del Museo de Arte de la Universidad de Princeton, quien está siendo investigado en Roma por “exportar ilegalmente y blanquear” objetos arqueológicos italianos.
Al parecer, este experto en antigüedades no trabajaba solo, sino en compañía de Edoardo Almagiá, un ex alumno de la Universidad de Princeton que ejerció durante años como marchante de arte en Nueva York. La investigación se centra en al menos 24 piezas que Almagiá habría conseguido de forma ilegal en Italia y que después le habría “vendido, prestado, o donado” al Museo de Arte de la Universidad de Princeton, con el beneplácito de Padgett, quien supuestamente conocía la procedencia ilegal de las obras.
Pues bien, si las piezas exportadas ilícitamente en vez de haber estado ubicadas en Italia lo hubieran estado en España, dos serían las consecuencias de esa exportación ilegal: La primera, la adquisición automática por el Estado de la propiedad de los bienes así exportados, que supone la consiguiente pérdida de la propiedad por el exportador ilegal o por el propietario de dichos bienes y, la segunda, la declaración de estos bienes como inalienables e imprescriptibles.
Las imprescriptibilidad y la inalienabilidad tienen, respectivamente, como finalidad evitar que los bienes puedan adquirirse por prescripción adquisitiva o usucapión (que es el modo de adquirir un bien mediante la posesión continuada durante el tiempo que marca la ley) por quien los posea en el país al que han sido exportados y que los bines no puedan adquirirse válidamente en el extranjero.
Pero ¿y qué pasa si yo extranjero francés desconozco que esas piezas han estado exportadas ilegalmente desde España y las compro de buena fe?. En este caso, se aplicará el régimen general previsto en la Ley de Patrimonio Histórico que prevé el reembolso al adquiriente de buena fe del precio que éste hubiera pagado por el bien.
En fin, en definitiva y lo que parece claro es que buena fe lo que se dice buena fe en el caso de Padgett y Almagiá brillará por su ausencia y muy probablemente acabarán por una buena temporada en una cárcel italiana.
Una de piratas
Por Beatriz Niño
Hemos estado siguiendo desde el principio el asunto del expolio de las 500.000 monedas de oro y plata (reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en Perú en 1803) que la empresa “cazatesoros” estadounidense Odissey había extraído del pecio de la fragata de Nuestra Señora de las Mercedes en mayo del 2007.
Para quienes no estén al corriente del tema les hacemos un pequeñísimo apunte: la fragata de Nuestra Señora de las Mercedes pertenecía a la Armada española y cubría la ruta comercial entre las colonias de América yEspaña. En el año 1804, la fragata se hundió durante la Batalla del Cabo de Santamaría entre Inglaterra y España en las costa del Algarve (Portugal). En el año 2007, la empresa estadounidense Odissey expolió las 500.000 monedas y el Estado español puso un pleito contra la misma.
El proceso se ha seguido en EEUU, concretamente ante un Juzgado de Tampa (Florida) y el Juez, tras dos años de pleito, ha ordenado a la empresa Odissey devolver al Estado español, en el plazo de diez días, las 500.000 monedas.
Lo que más nos sorprende es lo rápido que se ha tramitado el proceso (sí, sí rápido a pesar de los dos años que ha tardado puesto que aquí lo mismo hubiera durado tranquilamente 5 años) y los plazos tan cortos para cumplir la sentencia (10 días).
Como curiosidad os linkeamos algunos de los documentos aportados al proceso (clicar).
Aunque Odissey ha recurrido la sentencia, podemos estar contentos del resultado y de que se defienda el patrimonio histórico.
El resultado inmediato para Odissey ha sido bien distinto:un fuerte desplome de las acciones de Odissey en bolsa. Y es que hoy ser un pirata tiene otras consecuencias.
La foto pertenece a una reproducción de la batalla y se encuentra en el Museo Marítimo Nacional de Reino Unido.