La venta de obras de arte en el mercado secundario
Por Beatriz Niño
En el mundo del arte, se conoce el MERCADO PRIMARIO como aquel en el que una obra de arte aparece en el mercado artístico por primera vez. Así entre el artista y el particular, coleccionista, fundación o especulador sólo hay un intermediario. Por su parte, el MERCADO SECUNDARIO abarca todas las reventas y aquellas transacciones que implican más de un intermediario.
Las casas de subastas forman parte del mercado secundario (¿sabíais que la palabra subasta procede del latín: sub hasta, bajo la lanza ya que la venta del botín de guerra se anunciaba con una lanza y la venta se realizaba ante la misma?).
Uno puede tener relación con una casa de subastas por dos motivos fundamentales. El primero es porque quiera vender una obra de arte (un cuadro de Ramón Casas, por ejemplo). En este caso el propietario firma un documento -el CONTRATO DE SUBASTA- encargando la venta del Casas a la casa de subasta a fin de venderlo al precio más alto posible. La empresa de subastas cobrará una comisión al vendedor por la gestión que suele oscilar entre el 15% y el 25% .
El segundo motivo es porque esté interesado en comprar una obra de arte (el Ramón Casas, por seguir con el mismo ejemplo). En este caso, el interesado firmará otro documento distinto –el CONTRATO DE LICITACIÓN- que es un contrato de adhesión (existen unas condiciones fijas igualitas para todo el mundo y si te gustan las firmas y si no te quedas sin poder comprar el Casas) y plurilateral ya que va dirigido a varias personas a la vez (todos los demás que asistirán a la subasta conmigo). La empresa de subastas cobrará una comisión al comprador que suele ser del 16% o 17%.
Para que lo veais más claro, abajo tenéis un pequeño esquema-resumen:
