ESTAFA
Por Isabel Niño
Para todo aquel que todavía no tenga muy claro cuándo una persona estafa, voy a poner otro ejemplo:
Un señor es propietario de un cuadro que cree es un Goya. Antes de venderlo, para asegurarse de que verdaderamente está en lo cierto y poder venderlo por el precio adecuado, lo enseña a un experto de reconocido prestigio académico el cual le confirma que por las características técnicas y estilísticas se puede clasificar como obra original de Francisco de Goya.
El propietario traslada la obra y el certificado a un galerista para que éste proceda a su venta. El galerista se pone en contacto con un coleccionista de gran fortuna que, antes de comprar el cuadro, lo examina durante un mes en su domicilio y llama al experto que realizó el certificado el cual mantiene su criterio y le añade que su intención es incluir el cuadro en su nuevo catálogo de obras de Goya.
Finalmente, el coleccionista compra el cuadro y, posteriormente, decide dejar la obra en el Museo del Prado para ser examinado. Una experta del Departamento de Pintura Española del Siglo XVIII y Goya concluye que la pintura no puede atribuirse a Goya, al intentar imitar el estilo del mismo, no siendo posible atribuirlo a ningún artista conocido del siglo XIX por la mala calidad de la pintura.
¿El propietario o el galerista han estafa al coleccionista?
Para que exista delito de estafa tiene que haber engaño. Es decir, que el propietario o el galerista fueran conscientes de que la obra no era un Goya, hecho que no ocurre en nuestro ejemplo, pues el propietario antes de decidir vender el cuadro solicita un peritaje sobre su autenticidad.
Además, el coleccionista, antes de comprar el cuadro, lo tuvo un mes en su casa, por lo que tuvo la posibilidad de haber consultado con otros expertos y, además, sabía que la obra no estaba catalogada.
Aún así… ¿qué puede hacer el coleccionista ante tal desafortunada situación de haber pagado 300.000 euros y resultar que no es un Goya?… Lo dejamos para otro post.