Archive for Noviembre 12th, 2009
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Por Isabel Niño
Rafael Gelman, coleccionista y figura habitual en las mejores ferias internacionales, en la entrevista “Anecdotario de un coleccionista” contestaba a la pregunta de ¿Cuál cree que será el destino de su colección? con la respuesta de que en un momento pensó hacer una fundación pues deseaba que sus obras estuvieran expuestas siempre.
Éste no es un pensamiento aislado, muchos coleccionistas privados en un preciso momento de su trayectoria se plantean crear una fundación. Como también se plantean si es aconsejable crear una fundación.
Más allá, de los valores esenciales que pueden mover la misma, como son la generosidad, altruismo y solidaridad e inconformismo y libertad, se deben tener bien claros los siguientes puntos:
- Que una fundación no tiene finalidad de lucro, es decir, no tiene accionistas, ni socios. Todos los beneficios que obtenga la fundación se deberán reinvertir en la misma y para las actividades que realice.
- Que los fundadores pierden la propiedad de las obras de arte ya que pasan a ser propiedad de la fundación.
- Que se necesita un capital financiero inicial que permita al menos poner en marcha la fundación.
- Que durante la vida de la fundación hay una obligación de transparencia en la gestión de la misma y, por ende, unas obligaciones formales y unas responsabilidades.
Para acabar, con un apunte final, que puede ser o no decisivo a la hora de crear una nueva fundación cual es el trato fiscal favorable, especialmente respecto a los impuestos que afectan su actividad o rentas, la mayor parte de los cuales quedan exentos de tributación en el impuesto de sociedades. Así como, que los benefactores (fundadores o donantes posteriores) obtienen deducciones por sus aportaciones.