Archive for Octubre, 2009
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Por Isabel Niño
Al hilo de mi último post “Cómo recuperar una obra de arte robada” dejé apuntada la importancia de presentar ante las autoridades competentes una buena denuncia a lo que hoy añadiré algo más.
Cuando uno llega de madrugada a su casa después de una maravillosa fiesta y se encuentra que han forzado la cerradura de su casa y que el precioso y suculento cuadro ya no está colgado en la pared del salón te cogen todos los males (y no precisamente por la resaca).
Que no cunda el pánico, lo primero que hay que hacer es no tocar ningún objeto de la casa y limitar el espacio de movimiento al mínimo (a ser posible en una zona que aparentemente no hayan estado los ladrones). Acto seguido llamar a la policía que seguramente vendrá, con mayor o menor fortuna, antes o después, con la policía científica que es la que se dedica a recoger huellas y vestigios del robo (de ahí la importancia de no tocar ni mover nada de sitio).
Después viene el momento de interponer la denuncia correspondiente en las dependencias policiales, aunque esta denuncia también se puede interponer ante el Juez o el Ministerio Fiscal del Juzgado de su ciudad.
En la denuncia se recogen los datos personales del denunciante (filiación completa), fecha y hora y los hechos ocurridos. Es decir, la explicación de los hechos desde la salida de la casa para ir a la fiesta y el regreso a la misma, con descripción precisa, tal como apunté, de la obra robada y aportación, si se dispone, de formulario y fotografías de la obra según norma “Object ID” . Finalmente, el denunciante firma la denuncia y regresa a su casa cansado y malhumorado pero esperanzado de que su pintura será recuperada en cualquier momento.
No siempre recuperar una obra depende de lo ajustados que estén los hechos en la denuncia pero la realidad nos enseña que cualquier mínimo detalle puede ser fundamental para que la investigación policial y judicial llegue a buen puerto y, de eso, los expertos sabemos un rato.
Por Isabel Niño
El robo de obras de arte, tercer negocio criminal en volumen de dinero (entre 6 y 10 mil millones de dólares, por detrás de las armas y las drogas), no es exactamente como en una película de Hollywood. Nada tiene de glamouroso el allanamiento de morada que es el modus operandi más empleado por los ladrones.
Tal como apunta Robert K. Wittman del FBI (gracias a su brillante actuación se recuperaron 17 pinturas robadas en 2004 en casa de Esther Koplowitz) “Puedes planear el robo perfecto pero lo realmente difícil es vender las obras”. Así que nada mejor que, si no puedes evitar el robo, al menos intentar poner difícil su posterior venta para recuperar la obra de arte lo antes posible. ¿Cómo?
Primero, elaborando un inventario de las colecciones (fotografías de cada objeto con su descripción precisa, según la norma “Object ID”). Adjunto formulario.
Segundo, asegurarse de que los objetos sean perfectamente identificables (mediante marcas personales o realizadas por empresas especializadas)
Tercero, proteger los lugares donde se encuentran las colecciones (por ejemplo, mediante la instalación de una alarma conectada a central).
Y, por último, en caso de robo, presentar inmediatamente denuncia en el servicio policial competente (cualquier comisaría), adjuntando una lista detallada de los objetos y sus fotografías, es decir, todos los datos del primer y segundo punto. Ni que decir, la importancia que tiene el correcto contenido de esta denuncia y el posterior seguimiento de la misma, de lo que hablaremos en otro post.
Y la rapidez es importante, puesto que, dependiendo de la valía de la obra en cuestión, la policía transmitirá estos datos a la INTERPOL y ésta a su vez la difundirá con la mayor celeridad a los países miembros y socios oficiales. Lo que hará aumentar las posibilidades de recuperación.
Por Beatriz Niño
Algunos galeristas me han preguntado en alguna ocasión si realmente vale la pena utilizar el IVA especial en las transacciones de arte. Y la respuesta no es fácil. Es aquello de depende. Pero, en este caso, no depende de cómo se mire sino que depende de los números que me salgan.
Lo primero que yo les diría es que tienen que tener claras tres cosas:
Como el IVA especial da para mucho, ya explicaremos otro día más cosas sobre el mismo.
Por Isabel Niño
Hace diez días estuve en Bilbao y me comentaba el Director de Alcaldía del Ayuntamiento de Bilbao, Sr. Andoni Aldekoa, que a raíz de que el Guggenheim posara sus alas en Bilbao habían decidido convertir su bonita ciudad (porque ahora está realmente bonita) en icono de la cultura.
Lo comprobé visitando dos museos, todo y que uno fue el detonante de la mencionada idea y el otro data su origen en 1908. Del primero debo destacar la genial exposición “Quiero creer” del artista chino Cai Guo-Qiang, y todo que comparto la opinión del nuevo presidente de ESTAMPA, Juan Antonio Rodríguez Deorador, de que el arte chino en los últimos cinco años ha sido un boom de tal volumen que tendrá que volver a su justo cauce y se apreciará la obra que realmente valga, la de Cai Guo-Qiang vale y mucho la pena. Entre otras cosas, porque ya tiene una trayectoria reconocida (cuenta su reciente trabajo como miembro fundamental del equipo creativo que planificó las ceremonias de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008) y así lo debió valorar el museo al ser el primer artista nacido en China al que dedica su primera muestra individual.
Y del Museo de Bellas Artes del Bilbao sigo reconociendo que tal como están estructurados los núcleos principales de su colección que comprende una cronología desde el siglo XII hasta la actualidad y por su fisonomía actual sigue siendo un placer contemplar ejemplos relevantes de arte antiguo, moderno y contemporáneo y, por ende, comprobar la evolución de la pintura, en su más amplio sentido, a través del tiempo.
Así que no puedo más que animar a todo el que lea este post a visitar una exposición del artista chino, aunque no en Bilbao puesto que la exposición finalizó el pasado día 20, y el Museo de Bellas Artes. Y excusarme de alguna manera el no haber hablado en este post de ninguna faceta jurídica pero hoy me ha podido más mi pasión por el arte que mi otra pasión profesional.